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29 jul 2009

Cuando comer es un placer irrenunciable

Me han preguntado por qué dejo ciertas pausas de varios días en la publicación en este Blog. Seguido encuentro excusas buenas que al paso surgen para solventar dichos comentarios. Tengo las comunes pero no menos efectivas como el exceso de trabajo, la atención concentrada en algún evento, la internación en un paraje incivilizado, la depresión recurrente, la flojera itinerante y todos los etcéteras que se vayan agregando dentro de la canasta de posibilidades. Hay una, por cierto, que nunca he usado, porque hasta el momento no me ha ocurrido y es el bloqueo ante la hoja en blanco, aunque sea electrónica ya. Toco madera, porque no quisiera experimentarlo, y en realidad mi rollo transcurre con un flujo constante, a veces caótico y otras tantas más coherente, utilizando los recursos que he llevado a cuestas en la aventura vital.

Razones hay suficientes como para deprimirse en el mundo actual pero siempre me ha gustado mirar al lado optimista y propositivo, aunque un país como México; gobernado por los peores, que te toma al asalto, revuelca tus ideas y hace naufragar aquellas nobles intenciones; parece empeñarse en lo contrario. Aún así, mayormente logro alcanzar esos instantes de optimismo necesarios para auto motivarme. Dichos instantes que bien pueden llevarnos a episodios felices cuando se van sumando como placeres, pueden ser de distintos tipos. Uno de ellos, para mí, es la comida (otros como ya sabrán, son la bebida, los viajes, la música, la literatura, la política, las artes escénicas, etc.). Y todo lo anterior viene en relación a una plática con mi amigo Raúl Cárcamo, mientras comíamos acompañados de Pedro Bermúdez, en el Restaurante Asadero 530 de Coyoacán (Miguel Ángel de Quevedo # 530). Ambos coincidimos en que la comida es uno de esos placeres inobjetables de la vida y que cuando se reunen las condiciones para entrarle a una buena comilona, pues no puede desperdiciarse. Exactamente eso fue lo que hicimos y degustamos una buena parrillada de exquisita combinación de carnes (sin ostentación alguna de adjetivos de procedencia innecesarios como argentina, uruguaya, brasileña o wherever) con un maridaje improvisado de un Tinto Chileno (aquí si importa el origen pero sobretodo la cepa) Punta del cielo (homónimo de la marca mexicana de café), que reune la fuerza de la Cabernet Sauvignon con la inusitada Carmenere haciendo un buen vino que nos supo a eso, a paraíso. Así que recomendamos dicha experiencia gastronómica por el sur de la ciudad, que resulta mucho mejor que otras ofertas de cadenas restauranteras, o de suntuosos propietarios de farándula.

Salud y buen provecho mientras aguardamos, ésta semana, que ya haga su apertura El Convento, en la Plaza de la Conchita también en Coyoacán, para enriquecer las opciones de la Alta Cocina Mexicana de vanguardia.

6 jun 2009

Metallica Foro Sol-Ciudad de México 2009

Se ha hablado mucho sobre los 10 años que tenía Metallica de no tocar en México y en ésta, su quinta visita al país, regresan en plenitud y potentes con uno de los sonidos más poderosos de los que han desfilado en el Foro Sol de la Ciudad de México, con su actual gira Death Magnetic Tour. Un escenario muy sencillo a simple vista para la envergadura del grupo (podriamos decir que el de un festival Vive Latino es superior), sin embargo una vez que comenzó la proyeccion de la impresionante pantalla HD (Alta Definición) que cubría toda la franja trasera del mismo, elevó la producción a los primeros niveles, por su calidad de imagen.
La tanda del concierto lo comenzaron los teloneros Resorte y Avenged Sevenfold. La banda mexicana de Nu Metal Resorte abrió con su rolas más conocidas (como Puro rock, Rebota y Aquí no es dónde) después de un break de 3 años sin pisar un escenario juntos, con el respectivo bajo volumen que le asignan en estos carteles a las bandas nacionales. Aún así, salieron bien parados de esta presentación, mostrando su buen manejo del escenario y de las situaciones. A los que no les fue muy bien fue a los californianos de Avenged Sevenfold , pues no se ubicaron en su papel de teloneros y quisieron mover al público con dinámicas sólo para grupos consolidados en el gusto local, en vez de convencer con la propia música interpretada. Definitivamente habrían tenido más suerte como abridores de Papa Roach o Korn.
La vigorosa actuación de Metallica inició con la canción que también da comienzo al disco de la gira (Death Magnetic): That was just for life, y de hecho durante el concierto tocaron varios temas del mismo, como The end of the line, Cyanide y All nightmare long. La agrupación fundada en Los Angeles pero formada en San Francisco, al cobijo del mejor Thrash Metal y luego consolidada como Rock Stars en Nueva York, sigue encabezada por el danés Lars Ulrich en la bateria y el gran gesticulador James Hetfield en la voz y la segunda guitarra, teniendo además al siempre preciso Kirk Hammet en la guitarra líder y a la novedad en México, pues no habíamos tenido el gusto de verlos con él en el escenario, Roberto Trujillo, de raices mexicanas, en el bajo. Los mejores momentos del concierto a razón de la respuesta del público fueron los referentes a las rolas de su álbum más famoso y conocido de ellos, el nominalmente titulado como homónimo de la banda pero rebautizado como The Black Album, pues Enter sadman y Nothing else matters sobretodo, siguen estando vigentes aún en las generaciones más recientes de videogamers a través del factor Guitar Hero (habían muchos niños de 8 a 12 años de edad en la concurrencia). Además de las rolas anteriores y coincidiendo con mi personal gusto los picos de intensidad llegaron con Master of puppets, del CD del mismo nombre y considerado la joya del Thrash Metal, y con la inmortal y definitoria Seek and destroy del iniciático álbum Kill'em all.
Detalle aparte merecen las espectaculares guitarras que ofreció Kirk Hammet (alumno destacado de Joe Satriani) en el curso de su actuación: una dedicada al icono del cine Bela Lugosi en su caracterización simbiótica del Drácula plasmada en su lira; otras dos con la tabla Ouija al frente en los extremos del color: una negra y la otra blanca, como para invocar a todos los espíritus metaleros para una noche de aquelarre. Otra de ellas, de evidente trajín de años y de presumible estimación intimista por sus bordes despostillados, tan rara en conciertos que a veces se exceden de glamour y consumismo. Lo que ya viene siendo costumbre es ver la cara de satisfacción de los grupos cuando advierten la respuesta de la gente en la Ciudad de México, y no sólo en lo referente a la venta de localidades sino a la energía vertida en cada rola y en los entremeses gozosos de desmadre y comunicación con la banda. En realidad se genera una comunión con un feedback interesante como lo pueden expresar los mismos cantantes, una vez que se recobran de la sorpresa y el azoro del momento, como le ocurrió ahora a James Heltfield y ya le había ocurrido a Bruce Dickinson, Ozzy Osbourne, Rob Haldford, Vince Neil y Axl Rose, por mencionar los que recuerdo al instante, quienes pueden atestiguar lo que comento y para aquellos que lo duden o piensen que escenas similares se reproducen alrededor del mundo, pueden checar, como ejemplo esclarecedor, la página oficial de Metallica para verificar que en los demás conciertos de su gira (en dicho sitio web se encuentran íntegros) no se presentan esos lazos comunicantes con el público y no existe mayor interrelación que los aplausos y chiflidos comunes.
En Resumen, el concierto del jueves 4 de Junio del 2009 fue una excelente ocasión para disfrutar la brillante cosecha creativa de un grupo consagrado, perteneciente con creces al mainstream y que le dio el empujón definitivo al Metal a las grandes audiencias (aún con todo lo que puedan esgrimir sus detractores).
!Saludos y que el Metal siga pegando duro por siempre!

16 may 2009

El Castillo de Praga



Bordeando al castillo, la Fosa u Hondonada de los Ciervos y la Torre Mihulka


Desde que llegué a Praga y distinguí su silueta, se apoderaron de mí las ganas inaplazables por recorrerlo. Sin embargo tuve que reservarlo por las prioridades más básicas de hospedaje, descanso y alimentación. El primer día que me lancé a su encuentro, decidí hacerlo caminando, pues como comenté en un post anterior, aún no descubría las bondades y facilidades del metro de Praga. Me sentí como el personaje del Agrimensor de Kafka en su inconclusa novela El Castillo, a su llegada a la ciudad con la intención apresurada de visitar el Castillo: caminando en subida, contra el viento frio que se estrellaba en la cara y sudando por el esfuerzo, sólo me faltó la nieve en el suelo para simular perfectamente el relato kafkiano. Al otro día que volví ya utilicé, más civilizadamente, el metro, pues la estación Hradcany deja muy cerca. Por lo temprano del día no había mucha gente a quién preguntar así que con pocas señas busqué como pude la Torre Daliborka la cual confundí a lo lejos con la Torre Blanca, aunque su forma rectangular me corrigió de inmediato la idea, después ví a su lado la Torre Negra y ya las identifiqué, así que bordeé el Castillo y dí con la espectacular Fosa de los Ciervos o de los Venados, según se prefiera. Y una vez más confundí a Daliborka con la también mítica Torre Mihulka, la torre de los Alquimistas, ya que ambas son de forma cilíndrica, no obstante, la excelente conservación de ésta me hizo dudar por segunda ocasión (pues Daliborka sufrió numerosos ataques e incendios) y traté de llegar al otro lado pero ya me impidieron el paso los guardias, además era peligroso por lo resbaloso del terreno y lo empinado. De hecho, no es la ruta normal para los turistas arriesgarse a entrar por lo escarpado de las laderas y como es recinto oficial con peaje de entrada pues era lógico que hubiera impedimentos para ingresar por ahí. Una vez vuelto al redil entré por la puerta principal, en el recibidor pagué mi guía electrónico y advertí que la Torre Daliborka junto con la Callejuela de Oro eran una atracción en conjunto por la que había que pagar un extra.


La imponente Torre Blanca


Aquí cabe mencionar que el Castillo de Praga no es una sóla edificación, sino que es un conjunto de éstas, amurallado y que con sus respectivas casas habitación significan la Ciudad Real. Evidentemente resalta por su altura y su belleza la Catedral de San Vito pero alrededor hay muchos otros edificios de gran valor artístico y que actualmente albergan conciertos y exposiciones. Apuntalando la muralla circundante están las 4 torres centinelas: la Blanca, la Negra, Mihulka y Daliborka, todas ellas con el pasado perverso de haber sido cárceles, con excepción de Mihulka que era el taller de los Alquimistas de la Corte del Rey Alfonso II (el apellido de la familia real era Bratislava, como la actual capital de Eslovaquia) y por ello se encontraba en la mismísima Callejuela de Oro que era la calle donde vivían los propios alquimistas pero que está dentro del Castillo. Al final de esta Callejuela se encuentra la Torre Daliborka, al extremo oriental del Castillo. Esta Callejuela esta formada por una serie de 13 casitas que ahora son tiendas de recuerdos y sólo una conserva la fisonomía original. En ellas llegaron a residir famosos magos alquimistas como los checos Tadeás Hájek y Bavor Rodovsky, y los ingleses John Dee y Edward Kelley, así como Franz Kafka que siglos después rentó una de ellas para escribir ahí, aunque también en otros tiempos fueron ocupadas por gente humilde de diversos oficios, que daban servicios al Castillo.


La fascinante Torre Daliborka

Daliborka debe su nombre a su famoso y primer prisionero llamado Dalibor, un noble caballero rebelde a quien le fue permitido o incluso se le pedía que tocara su violín desde su reclusión, inundando con sus notas lastimeras todo el rededor de su celda, en gratitud por los alimentos que la gente le convidaba. Aparte de esa leyenda sobre el origen de su nombre, que como muchas leyendas sí se basa en hechos corroborables, Daliborka tiene una muy ganada fama de ser la cárcel más cruel de la época, sobretodo con una innovación de tortura: el pocito, donde sumergían de cabeza al recluso, sometido con grilletes en una especie de armadura. De todo ello tome fotos y video pues tuve la oportunidad de recorrer todos lo niveles interiores de la Torre. Sumamente fascinante pues pude recrear todo lo que había leído en leyendas y novelas acerca de estos sitios. Algo embrujante también fue la vista que da el asomarse desde una de las ventanas de la torre hacia la Hondonada de los Ciervos, pues intimida la distancia y hace pensar imposible un escape, remontándose a aquellos tiempos de cautiverio. Esa pareja tan significativa de la Torre Daliborka y la Hondonada de los Ciervos que me remiten a mi querida novela de Gustav Meyrink: La noche de Walpurgis. No puedo evitar recordarla y revivirla, así como aquella casa blanca invisible al final de la misma Hondonada que se presenta sólo en ocasión especial, mencionada en el fantástico Gólem del mismo Meyrink.
¡Cumplida la promesa de esta reseña y esperando volver a Praga el año entrante, dejo mis siempre cordiales saludos!

10 may 2009

Reclamos

En estos días de histeria colectiva vuelve a ser prudente contestar con algo de lo que escribí durante mi estancia en Praga:
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Reclamos.

Acaso reclaman más profundidad
aquellos que me acusan de vacuidad
cuando lo que esperan es asomo de duda
en la posición ideológica defendida.

El karma de la frugalidad manifiesta
inserta está en el primero de mis nombres
mas no estorba para emitir opiniones
balanceadas pero agudas cual especialista.

Como sucede en una reacción química,
el equilibrio se desplaza en la ecuación,
hacia ambos lados por transformación,
más a la izquierda o más a la derecha.

Aunque si del manejo absoluto de las ideas
alguien se proclama tenedor, caerá por sí solo
el engaño de su atrevido e insulso argumento
pues nunca se agota el saber de los temas.

No queda más que declararnos aprendices
eternos en el camino, y mantenernos en éste,
cursando y sorteando improntas visicitudes,
que nos lleven en conocimiento ascendente.

Rafael Andrés Suárez Vázquez
Esoterías Praguenses
Praga, enero 29, 2009.
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PD. Felicidades a todas las que tienen la dicha de ser madres. En lo personal agradezco haber podido estar el dia de ayer con la mía, una vez que pudo volver de Argentina. Saludos a todas!

3 may 2009

Influenza y demás patrañas

Debido a la histérica situación reinante en el país, provocada por la psicosis de guerra del gobierno federal, varias personas hemos visto modificados nuestros planes en los últimos tiempos. Aunado a esto, después se agregó la inédita epidemia de la mal llamada influenza porcina, que exagerada hasta la ignominia, acabó por fregarnos cualquier cronograma.
Particularmente tenía un compromiso de 2 semanas para una consultoría en los comedores y restaurantes de la planta de Volkswagen en Puebla, que fue cancelada por los temores de recibir chilangos portadores de ese virus tan maléfico, según la TV claro, como medida precautoria que con sus reservas hay que respetar. No obstante, lo anterior no excluye per sé la crítica del hecho, pues la cifras y antecedentes no coinciden cuando se le trata con la magnitud que hemos visto: 17, 25, 35, 80 o hasta 300 muertes en un pais de 107 millones de habitantes o incluso en una zona metropolitana (ciudad de México) de 25 millones de habitantes, son NADA o poco más que eso, contra las mediadas tomadas y el grado de miedo vertido en los medios. Las características de dicho virus tendrían que ser extraordinarias en cuanto a su replicación y supervivencia en el aire, mecanismos y velocidad de defensa y de reacción, etc. No he visto nada alarmante en lo anunciado. Tampoco se han proporcionado datos de los muertos como edad, población, nivel socioeconómico, tránsito diario, etc. Sin datos no se pueden aplicar medidas específicas sino generales como las que hemos padecido. O están ocultando dichos datos o no los hay, no puede haber otra posibilidad, y si no los hay es porque no funciona la base de datos de la red hospitalaria nacional y debe haber responsables.
Para mí, no hay más que decir: esta enfermedad es tan mortífera en tanto que es deficiente el sistema de salud nacional y en relación directa a la pobreza de las víctimas. Además, hemos visto sólo medidas generales, que como palos de ciego, sólo denotan que no se tiene una idea clara y menos una estrategia para dominar la amenaza, si es que existe, por supuesto.
En fin que, como consecuencia, aproveché para salir de la ciudad de México y refugiarme en una de mis ciudades preferidas: Veracruz. Y es así que escribo esto mientras tomo un café gourmet en la calle Independencia en pleno centro del Puerto, aplazando mi regreso lo más que pueda, en tanto me lleno de mar, sol y cerveza... ah y también trabajo un poco, como siempre, pues no puede abstraerse uno de ello cuando se es workholic diagnosticado y en terapia.
¡Salud, a pesar de Influenzas malhabidas!
PD. Sólo para acentuar la nostalgia que me da ver el Hotel Emporio en cascarón, sin tener aún fecha de reapertura para que vuelva a dominar desde el malecón jarocho, me pase buen rato frente a él. Por otro lado, espero que mi mamá haya podido regresar de Argentina a pesar de la suspensión de vuelos a México.

12 abr 2009

Praha o Praga, la Ciudad Dorada

Puente Karlovo y Castillo de Praga al fondo.


Hasta hoy que regreso de unas minivacaciones en Tuxpan; visitando a mi papá, con mi hermano y su familia, y mis primas; es que tengo un tiempo para sentarme a la computadora y actualizar este blog. Comenzaré por lo más atrasado y ello es la reseña del viaje a República Checa que hice en enero. Como había mencionado en la correspondiente a Hungría, tomé un tren y pude descender en varias oportunidades hasta llegar a Praga. Mi objetivo primordial siempre fue el Castillo de Praga y sus misteriosas torres Mihulka y Daliborka. Praga perénnemente me ha atraído por la fuerza y embrujo de sus leyendas noveladas magistralmente y sobre todo por Gustav Meyrink (El Gólem, El ángel de la ventana de occidente, Murciélagos, La noche de Walpurgis), aunque también se deja sentir, claro, en Franz Kafka (Metamorfósis, América, El Castillo, El Proceso, En la colonia penitenciaria), y hasta en Milan Kundera (La insoportable levedad del ser, la broma, el libro de la risa y del olvido, la inmortalidad), por quienes recibí acceso a ese universo fantástico a través de sus novelas.

La bella plaza de Stare Mesto.


Pero regresando al recorrido, ya sabía que si quería estar cerca del Castillo tendría que alojarme en la zona de Mala Strana, sin embargo, decidí primero quedarme un par de días en Novo Mesto muy cerca de Stare Mesto, que es el centro histórico, comercial y cultural de la ciudad. Así que tenía a mi alcance el puente Karlovo (que es un puente construido en el medioevo y que sigue siendo el lazo entre la ciudad real y el resto de la ciudad), el reloj astronómico que domina la plaza de Stare Mesto y todos los edificios, iglesias y teatros que dan una vida mágica a esa bella ciudad. Antes de seguir, me regreso un poco, definiendo a Praga como una ciudad cruzada por el río Moldava y sus varias ramificaciones que provocan que surjan a la vista varias islas con canales navegables tipo Venecia, como en el que se ubicaba mi segundo hotel, ya en Mala Strana, al pie del castillo. Es una ciudad para caminársela toda, aunque por la temporada invernal no había mucha gente haciéndolo, al menos tan temprano como salía yo. Después me dí cuenta que la gente ahí usa mucho el metro aún para distancias muy cortas, quizás por el mismo frío, y deja para los despistados turistas las caminatas. Dos días me bastaron para ya dominar el metro e ir y venir por las 3 líneas. Y vaya que era agradable viajar por ahí, pues las hermosas nativas no se veían por arriba (sólo las que atendian comercios) pero abajo estaban en su medio ambiente natural, entrando, subiendo y transbordando por los veneros del metro. Una estación que recuerdo mucho es Karlovo namesti porque era una estación de transferencia que me llevaba a la estación de trenes Praga-Holescevice (a donde iba mucho por los recorridos que planeaba) y al centro comercial donde compraba todas las viandas y donde encontré más barato el Absinth para traerme a México, pero sobretodo, donde se ubica la mismísima casa del Doctor Fausto. Sí para los sorprendidos les diré que si existió, que era alemán pero vivió en Praga y en esa casa surgió la leyenda de la venta de su alma al diablo, leyenda que le sirvió a Goethe para su obra maestra Fausto (la cual por cierto es de mis favoritas y de ahí mi nickname de Mefisto). Otro lugar que visité en varias ocasiones fue el Instituto Cervantes de Praga, donde tuve oportunidad de conocer la biblioteca del lugar que se llama Carlos Fuentes y donde cuentan con una cantidad importante de su colección, así como de otros autores latinoamericanos, y donde tuve la oportunidad de participar en una charla precisamente sobre la obra de Fuentes con algunos de los alumnos de ahí que me abordaron cuando leía un poemario de Juan Gelman. Ahí también se encontraba la exposición de Joan Brossa, que ya reseñé antes, y la muestra de cine iberoamericano, Cine en Construcción, tocándome la presentación de la gran cinta uruguaya Ave María.


Mi rutina diaria abarcaba largas caminatas y visitas a cuanto museo y exposiciones pudiera, por ejemplo tuve la fortuna de visitar de cabo a rabo el museo de Franz Kafka, así como las casas en que creció y la que alquiló tiempo después, una exposición sobre Salvador Dalí con obra de él ¡que se podía comprar incluso! y otra sobre fotos de una entrevista en París por un fotógrafo Checo. Después de esos recorridos pasaba por un baguette o panini para acabar en la Rutina de las Cantinas (como un poema mío se llama) que se encuentran a un costado del puente Karlovo y donde venden Absinth, Vino caliente (lo cual rompe con el mito de no tomar Tintos por arriba de la temperatura ambiente), Becherovska y Vodka y Licor de Cannabis, además claro de la cerveza Gambrinus. Todo ello lo deguste, acompañando a mi Hada Verde de cajón, como dosis diaria por supuesto, sin la cual nunca llegarían la inspiración y el calor buscados afanosa y místicamente.


Vista de uno de los lados del Castillo de Praga.


Y finalmente, los 2 últimos días los dediqué enteramente a recorrer el Castillo. pero ello será tema de otro post, pues el haber escrito lo anterior me llevó a repasar todo aquello que escribí en Praga y que deseo darle forma en algo más redondo, además de despertarme el apetito feroz por una copa de absinth, que gracias a mis previsiones todavía retengo.


Salud por las musas que danzan alrededor de nuestra cabeza, ¡queridas hadas verdes!

1 mar 2009

Iron Maiden de nuevo por México

A menos de un año después de su última presentación en la Ciudad de México, nuevamente Iron Maiden regresó al mismo Foro Sol para continuar la extensísima gira Somewhere Back in Time. La ocasión pasada en Mayo del 2008 no tuve oportunidad de acudir por encontrarme en Tijuana, situación que ahora no podía permitirme tolerar una vez más. En esta ocasión el grupo y el cartel mismo prometían que se trataría del mismo show presentado en Europa y EUA, no como la vez anterior que trajeron un espectáculo reducido o de nivel B, por decirlo así. Según comentó el mismo Bruce Dickinson, por la respuesta grandiosa que obtuvieron del público mexicano se pensó en venir de nuevo e incluso incluir escenas de ésta última presentación en su video de la gira completa, el cual tienen pensado proyectar el año que viene (aunque en su página oficial dice que éste mismo año) como homenaje a sus fans de todo el mundo.
Como decía antes, el cartel contaba con la presencia de abridores de primera línea y en un número que no estamos acostumbrados en México, pues la cita en el boleto estaba impresa a las 15:30 horas y empezaba con el grupo mexicano Ágora, para luego seguir Lauren Harris (sí, la hija de Steve Harris, bajista y fundador de la banda), seguida de Morbid Angel, Atreyu (que fue en su turno cuando pude llegar por no encontrar estacionamiento cercano), Carcass (quienes estuvieron bastante pesados como debía ser) y finalmente la gran Dama o Doncella de Hierro con toda su parafernalia en producción, que lo confirma como el grupo líder en ello de la escena metalera.
De acuerdo a lo que me platicó Poncho Alvarado del concierto del 2008 no cambió mucho el set list y también fue muy similar a lo contenido en la excelente recopilación Somewhere Back in Time: The Best of: (1980-1989), que debe ser posesión exigible a todo buen metalero de corazón. Lo que ahora se vió y que antes en México no, fue la presencia colosal del busto de la esfinge del fabuloso Powerslave (este LP me trae la anécdota inolvidable de la larga lista de espera que hicimos para adquirirlo importado en el Tower Records de Polanco, lo cual finalmente logró mi amigo Jesús Ruiz, en aquellas épocas de secundaria) y del icono del grupo, la momia Eddie, que surgía a la vista después de abrirse a la mitad la esfinge y suspenderse por el escenario con las manos libres y dando brazadas como si se pudiera impulsar por los aires, además de una segunda aparición en su versión de Cyborg color rojo, de unos 3 metros, paseándose e interactuando entre los integrantes del grupo.
En general, la producción del concierto le debe mucho al concepto de la gira The world slavery tour, del citado álbum Powerslave de 1984, por todas las referencias a la cosmogonía egipcia; y por ser así, es que creo que me transportó a esas épocas y a pensar que debí acudir a esa gira, estando en la secundaria, si hubieran venido a México, claro, pues era de las agrupaciones que más admiraba junto con Judas Priest, AC/DC y Scorpions.
Pero bueno, dejando de soñar y pensar en esos hubieras, el concierto como espectáculo fue excelente y las interpretaciones muy buenas. Sigo pensando, como en esos años, que la inclusión de Bruce Dickinson en la voz y de Nicko McBrain en la bateria le dieron al Maiden más calidad interpretativa alejándolo de los 2 rudimentarios primeros álbumes Iron Maiden y Killers (aunque así me gusten, se debe reconocer el salto de calidad tenido en el The number of the Beast, en el Piece of Mind y en el citadísimo Powerslave, a mi juicio su mejor producción), que tenían a sus integrantes originales y de los cuales resaltaban los dotes en la composición de Steve Harris, su corazón e indiscutible líder y del guitarrista Adrian Smith, así como la calidad interpretativa del otro guitarrista: Dave Murray.
Hubo varios momentos grandiosos en el concierto, para mi gusto personal el climax fue en Aces High, Wasted years, 2 minutes to midnight, Run to the hills y por supuesto con The number of the Beast y la sorpresa de Fear of the Dark (pues no la esperaba por ser mas reciente del periódo comprendido en la recopilación). Digamos que el concierto fue multiorgásmico, en el sentido musical, claro, y con la ventaja que no venían presentando un nuevo disco que nadie conociera o se hubiera oído muy poco. O sea, que era expresamente para recordar el pasado y sumergirse en él. Un pasado glorioso de recuerdos gratamente cuantiosos que fueron acompañados como Soundtrack de la vida por ésta misma música. Al menos para mí y dedicado para todos aquellos quienes coincidan conmigo.
¡Salud por ello y por Somewhere Back in Time!
 
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