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21 dic 2009

Piriápolis y su Castillo de Piria


Quise comenzar con ese título porque representa la actualidad de esa relación de pertenencia pero que antes era a la inversa, la naciente ciudad era propiedad de su fundador que regía desde su propio castillo. Ciudad y castillo, ambas llevan el nombre de dicho visionario, Francisco Piria, que vislumbró una ciudad balneario de primera para atraer a los millonarios argentinos de principios del siglo XX. Por ello trazó la ciudad con nombres de calles argentinos, a la avenida principal que bordea la costa le llamó La Rambla de los Argentinos y al hotel más fastuoso que contruyó lo nombró Hotel Argentino, cuya inauguración marcó todo un suceso en 1930, tres años antes de su muerte. Hacía traer a los turistas por Barco y en un Tren que el mismo financió y que corría en el carril central de la misma rambla, el cual hoy se puede ver deteriorado por los años y el uso en un museo. El alquimista y masón uruguayo emigró desde muy chico a Europa donde aprendió tales artes y conocimientos, regresando años después a su natal Montevideo, cuya antigua residencia es hoy el Palacio de Justicia, para después hallarse con el cerro de San Antonio y quedar maravillado con la vista y energía que detectó en esa zona para fundar su ciudad. El primer Hotel que construyó fue el Hotel Piriápolis de 1904, que funciona actualmente como colonia de vacaciones para estudiantes, y después el Hotel Colón de 1910, donde me alojé.



El lujoso Hotel Argentino

Aparte de la hotelería y todo lo que conlleva; pues cada hotel se encuentra equipado con restaurante y además el hotel Argentino con Casino, salones de banquetes, jardines y piscinas con mucho lujo; Piria colocó sendas esculturas en los sitios energéticos que delimitaban la ciudad: una reproducción de la venus, la stella maris, una cruz monumental en el cerro Pan de Azúcar y un toro de bronce en el cerro del mismo nombre (hay otra llamada virgen del mar en el cerro de San Antonio pero esa no la puso Piria). Sin embargo lo que más me impactó, aparte del castillo, fue la Catedral que construyó para la supuesta boda de su hija y que la iglesia católica rehusó tomarla por su arquitectura y motivos claramente masónicos, quedando inconclusa y muy deteriorada en la actualidad pero que la harían un envidiable set natural para filmar películas, de hecho toda la ciudad se presta bien para ello.




El Hotel Colón, como sacado de un cuento

El Castillo si queda algo lejos del trazo de la ciudad y antes hay que pasar por las colonias que Piria dispuso para sus obreros, quienes edificaban las obras, y de los propios trabajadores del castillo y los viñedos y olivos aledaños, emulando las mismas combinaciones de los feudos medievales europeos. No distaba mucho de las haciendas porfirianas de ese tiempo en México pues también contaba con una tienda de raya donde los trabajadores compraban todos sus alimentos, ropa y enseres reciclando sus honorarios. El portal de entrada al predio del castillo sigue siendo el original de 1897 aunque el camino y los jardines si se encuentra algo descuidados, al llegar al castillo propiamente ya se lleva uno la mejor impresión pues no espera uno que en Sudamérica pudieran encontrarse castillos y no porque en Montevideo o Buenos Aires no haya construcciones mas bellas o suntuosas que ésta, no es por ello, sino porque se trata de una reproducción de un castillo a la usanza medieval debido a las creencias de su autor. Tampoco voy a decir que está al nivel de los castillos francéses, alemanes o checos, incluso es inferior en dimensiones y belleza a nuestro Castillo imperial de Chapultepec en México (del siglo XIX), ese no es el caso, el tema es su trazo y motivos alquímicos, sus perros guardianes, los leones alados, el piso de tablero de ajedrez, la herrería rómbica, la flor de lis, etc.




Un detalle del Castillo de Piria

En resumen, la visita a Piriápolis es muy recomendable pues se encuentra como a 2 horas del bullicio de Montevideo y puede ser punto intermedio para de allí partir a visitar Punta Ballenas y Punta del Este, ambas sobre la carretera interbalnearia, tomado en cuenta que la segunda está a tan solo 40 minutos y un Omnibus nos deja de terminal a terminal en ambos centros de ciudad. Otra opción claro, es rentar un auto e ir y venir, de cualquier forma será más barato que alojárse en Punta del Este pues la comida ahí también es exageradamente cara de acuerdo a la relación servicio-precio que estamos acostumbrados por ejemplo en Cancún. Miren que una Pepsi de lata (porque comencé una nueva abstención-boicot a la Coca) al equivalente de $70 pesos mexicanos es algo que escandaliza, ¡que si no!


La playa de Piriápolis y la rambla desde el Hotel Colón

Por otro lado, en cuanto a las playas las de los 3 lugares, y otras más que pasamos, son muy similares: arena blanca (casi como la de Cancún pero no tan fina), playas cortas por el trazo de los caminos, agua no salada porque son playas de rio, de diversas tonalidades de color marrón (como sutílmente dijo un uruguayo) y de temperatura no muy cálida aunque afuera el sol queme sabroso. Por la vista, y lo notarán en la foto anterior, se me figuró la playa de La Paz en Baja California Sur en México (¿será que tengo ganas de regresar por allá?). Saludos y espero, si la estabilidad de la conexión de internet lo permite, reseñar muy pronto los pasajes de Montevideo y Buenos Aires..

28 oct 2009

El Chamán


En la pasada Feria del Libro de la Ciudad de México en el Zócalo, entre muchos libros que se presentaron como novedades, uno de ellos me hizo acudir al pabellón de editoriales independientes para comprarlo: El Chamán, la primera novela del maestro Arturo Arredondo, tal como fue anunciado por la gente de la editorial Fridaura.

Incumpliendo mi costumbre y mi propia regla no lo aboné a la lista de pendientes por leer sino que comencé su lectura inmediatamente y en ello tuvo mucho que ver que Arturo fue mi maestro en aquellos cursos de Creación Literaria en la Casa de la Primera imprenta de América de la UAM, ubicada a un costado del mismo Zócalo; y que tenía un gusto enorme de volver a saber de él, a través de su último libro. Hace unos meses había quedado de visitarlo en su casa junto con Cecilia Escorza pero tuve que cancelar por el curso de Cine en el CCU de Tlatelolco que estaba tomando en esos días. Aún no he podido reunirme con él para charlar largamente como en otros tiempos; donde nos dábamos espacio para acudir al Café La Blanca, al Café Tacuba, a la Cantina La Ópera o a la increíble y fantasmagórica Cantina El Nivel, con su rancia botana de cacahuates españoles y las tortas de queso de puerco; acompañados en dichas tertulias por los demás integrantes del curso. En esos convites de cada sábado dónde se sucedían las horas como las copas, Arturo se mantenía estoico sin tomar alcohol mientras sus alumnitos le entrabamos con gusto a los tequilas, las cervezas y hasta los oportos para los más exquisitos. Fueron casi 2 años así, que destinaba mis sábados primero al diplomado de Cine por la mañana y luego al curso con Arturo en las tardes, después acabó el primero y sólo acudía al de la tarde que se prolongaba en los lugares antes mencionados.



Retomando el libro (El Chamán, Arturo Arredondo, Ed. Fridaura, México 2009), es una novela corta narrada a 2 voces, tal como le gusta a Arturo y como nos hacía realizar ejercicios sobre ello. El personaje principal es un aprendiz de la vida por la vía dura, que al final se ve convertido en un ser poseedor de una sabiduría milenaria: un Chamán. Escrita con bellas estampas de la selva chiapaneca y la costa oaxaqueña, la historia transcurre con epsodios vertiginosos y crudos que confrontan aquellas mismas estampas y nos revelan que no toda la vida es bella, para quienes todavía no se enteran y viven engañados. Puede decirse que de final felíz es la obtención de la plenitud y conciencia de la sabiduría, no como una posesión permanente sino que asida momentáneamente y por instantes perdurables en tanto el gozo de los mismos lo permita. Esto es, la vigencia de dicho saber se pierde cuando ya no sirve para producir placer (y no un un sentido materialista de lo utilitario), y como placer entiéndase aquello que nos motiva las acciones y pensamientos, antes, durante y en el recuerdo posterior incluso. Una lectura ampliamente recomendada para sumergirse en el trópico chiapaneco a través de un autor oriundo de esos lares mágicos que nos salpica de conocimientos herbolarios y hasta farmacológicos como botánicos y psicológicos, pero que puede espantar buenas conciencias en los temas fogosos de amor y deseos carnales, no siempre en el sentido que el lector promedio espera.
Saludos chamánicos desde la selva de asfalto a 2200 m del nivel del mar!

28 sept 2009

Generación Atari

De regreso de un nuevo fin de semana en Tuxpan, que viene siendo frecuente tal como en épocas pasadas, aún sigo con los pensamientos que me provocó mi última lectura que hice en el camino: Temporada de caza para el león negro del buen amigo, zacatecano de nacimiento y oaxaqueño por adopción, Tryno Maldonado. Siendo ése uno de los objetivos de la literatura: provocar. Me provocó imágenes, me provocó escribir sobre ello, más antes que nada, me evoca a pensar en términos de la generación propuesta de pasada en el libro: la Generación Atari y lo hace porque, aunque pudiera resistirme, soy parte de ella por el periodo que comprende y por la acción misma de haber quedado pasmado horas enteras frente al televisor jugando con la consola Atari 2600. Ya sabía yo que Tryno era aficionado a los juegos de Atari, que de hecho el nombre de su blog así lo manifiesta (http://atari2600.blogspot.com/) y lo refuerza la imagen de un joystick como logotipo; habíamos platicado incluso alguna vez sobre la supuesta generación y aunque lo había considerado un punto en común (así como el Rock, la ideología de izquierda, la literatura, la tecnología, entre otros), no lo había pensado a fondo como hasta ahora, cuando ni siquiera es una vertiente principal en su libro.
A fines de los 70 y en los 80 en México sólo se podían conseguir dichas consolas por fayuca o trayéndola directamente de USA, esto último sucedió en una navidad que mi papá nos regaló el Atari, sin haberlo pedido pues ni lo conocíamos y nadie que conociéramos lo tenía, realmente fuimos muy pioneros en eso. En pocos días mi hermano y yo dominamos el juego que traía la consola: Combat, un juego para uno o dos jugadores de tanques de guerra en un laberinto; así que el encargo continuo para mi papá fue que siguiera trayendo más cartuchos. En ese tiempo, mi amigo y vecino Carlos Bretón (al cual le envió un gran saludo) consiguió su propia consola por encargo a su tío de San Diego después de haberse fascinado con la nuestra. Así, ya fue diferente, pues teníamos alguien con quién compartir juegos y medir destrezas, pues todos los amigos que acudían a jugar a nuestras casas no podían adquirir la misma habilidad que nosotros por las pocas horas que jugaban. Más tarde en la secundaria promovía las pintas para jugar o ver las porno en mi casa o la de Carlos pues también en eso fuimos precoces y ya teníamos películas en VHS. O más socialmente bien visto, después de clases, se organizaban retas tremendas en la sala de mi casa, dónde llegaron a estar hasta 15 amigos y amigas esperando su turno y dónde también contaba mi prima Rubí que a sus 5 años era difícil de derrotar sobretodo en el Barón Rojo. Además de éste, llegamos a tener como 30 juegos pero mis favoritos fueron el Galaxian (que lo compré años después directamente en Los Angeles por 39 USD en vez de unos tenis), Pac-man, Space Invaders, Asteroids, Joust, Tarzan, Dig-Dug, Polaris, Q-bert, etc. Ah!, esos años 80 tan frescos.


Eso, como dije, fue algo que se desprendió inherente de la misma lectura, nada que ver con la historia central de la novela, tan contundente como sorprendente, pero que aún así hizo que me viera inmerso en otras líneas mentales antes que lo pudiera evitar, y más, una vez que la hube concluido. Me quedé largo rato absorto en esas evocaciones y el segundo libro que llevaba de mi larga lista de pendientes, quedó relegado a la banca e incluso volvió al DF sin abrirse siquiera. Temporada de caza para el león negro (Anagrama, México, 2009) había sido, desde enero de éste año, un libro esperado por mí, al cual busqué cuando andaba en Europa pero aún no salía, que lo vine a comprar en el Péndulo de Santa Fé meses después y que había tenido que hacer fila rigurosa detrás de otros libros. En esta ocasión lo escogí para leerlo de camino de ida, una vez que no manejé y que decidí irme cómodamente en un ADO. Debo anotar aquí, antes de proseguir, que la inclusión de Tryno Maldonado en el ámbito literario nacional, muy merecida por cierto, se consolida cada vez más por su propuesta directa y la voz que ya se distingue por sus rasgos obsesivos. De Viena Roja (Ed. Joaquín Mortiz, México, 2005), su primer novela, a ésta, noto más soltura, más confianza y mejor manejo de los tiempos y ritmos. Conservando y puliendo el estilo anglosajón, que tanto le inspira, de frases cortas y precisas, sin caer en la verborrea común del hispanoparlante pero ya sin recurrir tanto a ciertas exclamaciones y puntuaciones. El personaje principal Golo, es una suerte de pícaro del siglo 21, irreverente e impredecible como protegible y victimable sin razón medida. Hay mucho más por comentar, sin embargo, no quisiera abundar, sólo recomendar su lectura ampliamente, y ya otros detalles prefiero charlarlos personalmente con Tryno, como una sincera cuan respetuosa opinión de un lector más. El conocer a quién lees forzosamente te lleva a cuestionar la objetividad de los juicios, me pasa mucho con Andrés de Luna, y más cuando conoces antecedentes o pormenores de la obra. Más precisamente la obra debe hablar por sí sola, defenderse y liberarse, y si te arranca expresiones pródigas de subjetividad pues que más que lanzarse a disfrutarlas, ya que la literatura también es disfrute, es darse momentos gozosos no sólo con lo escrito sino también con lo insinuado y lo velado. En eso quería terminar, ratificando el placer que me causó dicha lectura y que sobrepasó las expectativas creadas.


Saludos, volviendo a la Ciudad de los Palacios.

22 sept 2009

Monumento a la corrupción


Así de sorprendente como suena el título es la acción que tomará un grupo de ciudadanos del estado mexicano de Nuevo León: construir un monumento o estatua a la corrupción, personificada en la imagen reciente cual perversa de su saliente gobernador Natividad González Parás. Dicha expresión, así como la corrupción misma, ha sido cotidiana en la vida de los mexicanos en las últimas décadas pero aplicada precisamente a las obras majestuosas del gobernante en turno donde se sospechaba o se sabía que había corrupción. Y el modo era lo de menos, el imaginario delictivo del gobernante da para todo: se inflan los precios, se condicionan comisiones a proveedores, se crean empresas fantasma, se inauguran y pagan obras inexistentes, se duplican conceptos de cobro, etc. El caso más grotesco que recuerdo ahora mismo es la Biblioteca "Nacional" José Vasconcelos del igualmente grotesco ex-presidente Vicente Fox (a quien no estaría mal enjuiciar también), que recibió ese mismo título de monumento a la corrupción o al menos el zoofílico nombre de Elefante blanco (que curiosamente remite al mural de Diego Rivera donde plasma al propio Vasconcelos montando un elefante blanco, como reproche al dinero gastado en sus obsesiones).
En todo caso, este hecho es inédito y hace historia por haber hecho un juicio público contra el gobernador de marras, una condena unánime y finalmente, cómo jaculatoria al mismo desdén del personaje juzgado, un monumento a su inolvidable cadena de actos de corrupción.
El suceso ha sido minimizado y ridiculizado por muchos medios, dejo los enlaces a los videos http://www.youtube.com/watch?v=qD-nLxA0Nwc para que puedan juzgar libremente el proceso desde el juicio hasta las últimas pretensiones de una Mega marcha y el monumento referido, dónde el abogado Jorge Reza Holguín narra los propios hechos.

Saludos y esperemos que a nivel nacional se haga pronto un juicio político, ciudadano o no, a FECAL para que dimita antes de otros 3 años de pesadilla!

18 sept 2009

De Praga 68 y Memorial del 68 hasta los últimos días


En esta ocasión pasaron un mes y días para volver a postear en este espacio, días que pasaron rápidamente con muchas actividades, las noches cortas e insuficientes y los fines de semana cubiertos de eventos y reuniones. No me quejo, todo ello ilustra y deja enseñanza, sobretodo el reencuentro de amistades y lazos familiares que en esos días disfruté. Empecemos lo más cronológicamente que pueda mi memoria ordenar los sucesos, con los primeros días de agosto que empecé a ir al Centro Cultural Universitario (CCU) de Tlatelolco al curso de Cine de Dov Siemens y que además de obtener el diploma de Independant Film Maker and Line Producer, cual estrellita de kinder en mi frente, me dejó importantes enseñanzas con ejemplos concretos y una visión más clara sobre la industria del cine como negocio. Ahí mismo pude visitar la impresionante exposición Memorial del 68 sobre el movimiento y la matanza de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, que en ese mismo recinto se exhibe de forma permanente, y que recomiendo ampliamente, con DVD incluido, para visitar y darse una idea más clara sobre ese conflicto y represión que marcó a varias generaciones transformando al pais. Antes en ese lugar también, alcancé a ver en el último día en México, la exposición fotográfica Praga 68 de Joseph Koudelka sobre la invasión de tropas del pacto de Varsovia (Polonia, Bulgaria, URSS y Hungría) a Checoslovaquía, que basada en el libro homónimo, publicado el año pasado, está de gira por varios paises.

La famosa foto de Joseph Koudelka. El tanque Soviético por las calles de Praga

Pasados unos días, tuve la invitación a comer en la famosa Cantrina (http://www.lacantrina.com/) de Toluca por su mismísimo dueño Mariano García y, acompañado de Pedro Bermúdez, degusté una excelente parrillada de carnes, con previo y riguroso caldito de camarón (todo un clásico y especialidad de la casa), y donde conocimos al prestigiado DJ Pepe Vargas, el vampiro mayor, con quién disfrutamos una excelente plática siempre con la atenta hospitalidad y participación activa y precisa de Mariano.

Después de todo lo anterior tuve la oportunidad de reunirme para cenar con mi gran amigo Eduardo Zuñiga que tenía un rato largo de no verlo, para lo cual me acompaño otro amigo, Mario Rivera, y fuimos a verlo al Camino Real Polanco, donde se hospedaba, y por comodidad para ya no movernos cenamos ahi mismo en el restaurante Bice (pronúnciese Biche) que además tiene la gran ventaja de operar las 24 horas. Una cena larga como amena, recordando andanzas fiesteras, viajeras y políticas de tiempos de estudiantes, que acompañamos con un carpaccio de salmón como entrada, pizza de alcaparras con anchoas y un vino tinto Carmenere Los Boldos, obvia y rigurosamente Chileno, para completar una gran velada. Igualmente en estos días pude departir con otro buen amigo como Pedro Beltrán, quién procedente de la preciosa Zacatecas hizo una escala en la Ciudad de México para después lanzarse a Cuba en aventura caribeña. Aquí también se reencontró con su amigo Eloy que venía de Detroit por unos días al DF y los tres comimos en el Frutos Prohibidos, pues andaban en la onda light de dietas y todo ello, para luego tomar unos drinks con carnes frías en el imperdible bar Pata Negra de la Condesa. Yo seguí la tradición checa de tomar Absinth y Pedro me acompañó mientras Eloy seguía fiel a la XX ámbar. Después vinieron los Torres 10, los Oportos y los Zubrovkas en las rocas para atemperar la tormenta acaecida fuera y para amenizar la excelente plática llena de anécdotas, planes empresariales, cuestiones filosóficas y tecnológicas muy interesantes que se vertieron en agradables horas. Días después pudimos coincidir en el DF, mi gran amiga Zulma Córdova y un servidor, para poder conocer su departamento nuevo por allá del rumbo de San Antonio, mientras en una charla pródiga en imágenes inteligentes y críticas como crípticas me narraba sus últimos viajes a Haití, Panamá, Durango, Aguascalientes y demás, así como los últimos cursos y experiencias que ha tomado y tenido, respectivamente. Una tarde excepcional, lástima que yo tenía que ir a Cuernavaca al Club de Golf Paraíso Country y ella a la inauguración de un restaurante Alemán, por lo que no pudimos prolongar la reunión.

Después de eso, he tenido en la última semana la visita de mi sobrino Luis en mi casa, quién vino desde Mérida a participar en el campeonato nacional de Hockey y que ha motivado reuniones y pláticas con familiares que ya no frecuento tanto como en algún tiempo pasado. De gran recocijo también esos encuentros y reforzamiento de los vínculos familiares.

Espero ahora ya no permitirme tantas ausencias por aquí. Saludos!

29 jul 2009

Cuando comer es un placer irrenunciable

Me han preguntado por qué dejo ciertas pausas de varios días en la publicación en este Blog. Seguido encuentro excusas buenas que al paso surgen para solventar dichos comentarios. Tengo las comunes pero no menos efectivas como el exceso de trabajo, la atención concentrada en algún evento, la internación en un paraje incivilizado, la depresión recurrente, la flojera itinerante y todos los etcéteras que se vayan agregando dentro de la canasta de posibilidades. Hay una, por cierto, que nunca he usado, porque hasta el momento no me ha ocurrido y es el bloqueo ante la hoja en blanco, aunque sea electrónica ya. Toco madera, porque no quisiera experimentarlo, y en realidad mi rollo transcurre con un flujo constante, a veces caótico y otras tantas más coherente, utilizando los recursos que he llevado a cuestas en la aventura vital.

Razones hay suficientes como para deprimirse en el mundo actual pero siempre me ha gustado mirar al lado optimista y propositivo, aunque un país como México; gobernado por los peores, que te toma al asalto, revuelca tus ideas y hace naufragar aquellas nobles intenciones; parece empeñarse en lo contrario. Aún así, mayormente logro alcanzar esos instantes de optimismo necesarios para auto motivarme. Dichos instantes que bien pueden llevarnos a episodios felices cuando se van sumando como placeres, pueden ser de distintos tipos. Uno de ellos, para mí, es la comida (otros como ya sabrán, son la bebida, los viajes, la música, la literatura, la política, las artes escénicas, etc.). Y todo lo anterior viene en relación a una plática con mi amigo Raúl Cárcamo, mientras comíamos acompañados de Pedro Bermúdez, en el Restaurante Asadero 530 de Coyoacán (Miguel Ángel de Quevedo # 530). Ambos coincidimos en que la comida es uno de esos placeres inobjetables de la vida y que cuando se reunen las condiciones para entrarle a una buena comilona, pues no puede desperdiciarse. Exactamente eso fue lo que hicimos y degustamos una buena parrillada de exquisita combinación de carnes (sin ostentación alguna de adjetivos de procedencia innecesarios como argentina, uruguaya, brasileña o wherever) con un maridaje improvisado de un Tinto Chileno (aquí si importa el origen pero sobretodo la cepa) Punta del cielo (homónimo de la marca mexicana de café), que reune la fuerza de la Cabernet Sauvignon con la inusitada Carmenere haciendo un buen vino que nos supo a eso, a paraíso. Así que recomendamos dicha experiencia gastronómica por el sur de la ciudad, que resulta mucho mejor que otras ofertas de cadenas restauranteras, o de suntuosos propietarios de farándula.

Salud y buen provecho mientras aguardamos, ésta semana, que ya haga su apertura El Convento, en la Plaza de la Conchita también en Coyoacán, para enriquecer las opciones de la Alta Cocina Mexicana de vanguardia.

6 jun 2009

Metallica Foro Sol-Ciudad de México 2009

Se ha hablado mucho sobre los 10 años que tenía Metallica de no tocar en México y en ésta, su quinta visita al país, regresan en plenitud y potentes con uno de los sonidos más poderosos de los que han desfilado en el Foro Sol de la Ciudad de México, con su actual gira Death Magnetic Tour. Un escenario muy sencillo a simple vista para la envergadura del grupo (podriamos decir que el de un festival Vive Latino es superior), sin embargo una vez que comenzó la proyeccion de la impresionante pantalla HD (Alta Definición) que cubría toda la franja trasera del mismo, elevó la producción a los primeros niveles, por su calidad de imagen.
La tanda del concierto lo comenzaron los teloneros Resorte y Avenged Sevenfold. La banda mexicana de Nu Metal Resorte abrió con su rolas más conocidas (como Puro rock, Rebota y Aquí no es dónde) después de un break de 3 años sin pisar un escenario juntos, con el respectivo bajo volumen que le asignan en estos carteles a las bandas nacionales. Aún así, salieron bien parados de esta presentación, mostrando su buen manejo del escenario y de las situaciones. A los que no les fue muy bien fue a los californianos de Avenged Sevenfold , pues no se ubicaron en su papel de teloneros y quisieron mover al público con dinámicas sólo para grupos consolidados en el gusto local, en vez de convencer con la propia música interpretada. Definitivamente habrían tenido más suerte como abridores de Papa Roach o Korn.
La vigorosa actuación de Metallica inició con la canción que también da comienzo al disco de la gira (Death Magnetic): That was just for life, y de hecho durante el concierto tocaron varios temas del mismo, como The end of the line, Cyanide y All nightmare long. La agrupación fundada en Los Angeles pero formada en San Francisco, al cobijo del mejor Thrash Metal y luego consolidada como Rock Stars en Nueva York, sigue encabezada por el danés Lars Ulrich en la bateria y el gran gesticulador James Hetfield en la voz y la segunda guitarra, teniendo además al siempre preciso Kirk Hammet en la guitarra líder y a la novedad en México, pues no habíamos tenido el gusto de verlos con él en el escenario, Roberto Trujillo, de raices mexicanas, en el bajo. Los mejores momentos del concierto a razón de la respuesta del público fueron los referentes a las rolas de su álbum más famoso y conocido de ellos, el nominalmente titulado como homónimo de la banda pero rebautizado como The Black Album, pues Enter sadman y Nothing else matters sobretodo, siguen estando vigentes aún en las generaciones más recientes de videogamers a través del factor Guitar Hero (habían muchos niños de 8 a 12 años de edad en la concurrencia). Además de las rolas anteriores y coincidiendo con mi personal gusto los picos de intensidad llegaron con Master of puppets, del CD del mismo nombre y considerado la joya del Thrash Metal, y con la inmortal y definitoria Seek and destroy del iniciático álbum Kill'em all.
Detalle aparte merecen las espectaculares guitarras que ofreció Kirk Hammet (alumno destacado de Joe Satriani) en el curso de su actuación: una dedicada al icono del cine Bela Lugosi en su caracterización simbiótica del Drácula plasmada en su lira; otras dos con la tabla Ouija al frente en los extremos del color: una negra y la otra blanca, como para invocar a todos los espíritus metaleros para una noche de aquelarre. Otra de ellas, de evidente trajín de años y de presumible estimación intimista por sus bordes despostillados, tan rara en conciertos que a veces se exceden de glamour y consumismo. Lo que ya viene siendo costumbre es ver la cara de satisfacción de los grupos cuando advierten la respuesta de la gente en la Ciudad de México, y no sólo en lo referente a la venta de localidades sino a la energía vertida en cada rola y en los entremeses gozosos de desmadre y comunicación con la banda. En realidad se genera una comunión con un feedback interesante como lo pueden expresar los mismos cantantes, una vez que se recobran de la sorpresa y el azoro del momento, como le ocurrió ahora a James Heltfield y ya le había ocurrido a Bruce Dickinson, Ozzy Osbourne, Rob Haldford, Vince Neil y Axl Rose, por mencionar los que recuerdo al instante, quienes pueden atestiguar lo que comento y para aquellos que lo duden o piensen que escenas similares se reproducen alrededor del mundo, pueden checar, como ejemplo esclarecedor, la página oficial de Metallica para verificar que en los demás conciertos de su gira (en dicho sitio web se encuentran íntegros) no se presentan esos lazos comunicantes con el público y no existe mayor interrelación que los aplausos y chiflidos comunes.
En Resumen, el concierto del jueves 4 de Junio del 2009 fue una excelente ocasión para disfrutar la brillante cosecha creativa de un grupo consagrado, perteneciente con creces al mainstream y que le dio el empujón definitivo al Metal a las grandes audiencias (aún con todo lo que puedan esgrimir sus detractores).
!Saludos y que el Metal siga pegando duro por siempre!
 
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