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4 ene 2010

Montevideo y Buenos Aires, ¿parecidas?


Después de siete días en Uruguay me pasé otros tantos en Argentina y aunque el plan era poder ir a Bariloche y Rosario, sólo fui a Buenos Aires y La Plata. Dias bastante agradables como calurosos (este año tuve 2 inviernos y 2 veranos) de temperatura de 30 a 35 grados aunque por ahí dos días con lluvia refrescante. Para quien no sepa, en Buenos Aires hay una diferencia de 3 horas con la Ciudad de México y en Diciembre-Enero viven su verano, es una ciudad-puerto de clima caluroso y húmedo en esta temporada. Lo primero que resalta en la ciudad es su bella arquitectura francesa de la mayoría de sus edificios del primer trienio del siglo XX, después de éstos predominan los edificios simplones de oficinas sesentero y setenteros y una nueva e incipiente camada de edificios vanguardistas, algunos en construcción.


El imponente edificio del Congreso en Buenos Aires

En realidad si, como ellos mismos dicen, parece una ciudad europea, pero no pensando en París, Londres o Roma, sino en Budapest, Varsovia o Bucarest, o sea del ex-bloque socialista bajo tutela soviética, pues se presenta un descuido en el mantenimiento de sus servicios, con mucha basura en las calles, indigentes al por mayor y en general infraestructura vieja y cerca de la obsolescencia. A diferencia de su muy cercana Montevideo en Uruguay que es una ciudad modelo, más chica si, pero muy limpia y donde los servicios brillan por su eficiencia y ecología, de hecho en todo ese bello país es admirable esa situación. De ambas ciudades se presume (en reiteradas ocasiones me lo dijeron) que son capitales del mundo, con lo cual no estoy muy de acuerdo y trataré de explicar mis razones. Las dos ciudades, divididas por el anchísimo río de la Plata, son ciudades que atraen muchos visitantes y podemos decir que son cosmopolitas por ello, más Buenos Aires por supuesto. Vi poco turismo gringo o canadiense, se refugiaban en los McDonalds o Burger Kings, y más europeo, asiático y latinoamericano. Lo que si es muy notable, aunque les cueste trabajo admitirlo, es la enorme cantidad de brasileños por todos los lugares, haciéndoles el gran gasto en turismo. La dependencia reciente a los brasileños obliga que taxistas y demás operadores de turismo ya se acostumbren al portugués como el segundo idioma más usado, desplazando al inglés. Una diferencia notabilísima es que mientras en Uruguay están conscientes de la importancia del turismo y saben que representa su segunda fuente de ingresos (la pimera es la Agro-ganadería), en Argentina la desdeñan como pensando que de cualquier forma la gente tendría que visitarlos. De hecho cuando comentaba con mis contactos argentinos que iría a pasar la navidad allá y que mi mamá tenía un tiempo compartido en Buenos Aires, todos, sin excepción, se admiraron y me preguntaron por qué elegí vacacionar en Argentina. No se ubican como destino turístico y eso se refleja en el servicio que prestan, a diferencia de Montevideo, vuelvo a decir, donde los servicios son más atentos, puntuales y hasta cálidos, como a lo que estamos más acostumbrados los turístas exigentes (no los de mochila, sin demeritar la condición, sólo para puntualizar). Viniendo de mi parte la oferta gastronómica tiene un lugar primordial y ambas ciudades salen mal en la evaluación. Carecen de variedad internacional y su comida tradicional o autóctona no tiene el relieve de calidad en los platillos (del servicio se puede aplicar lo mismo que ya mencioné) que se espera. Lo cierto: si quieren visitar un buen restaurante argentino, no vayan lejos, son mejores los que tenemos en la Ciudad de México. Que me perdonen pero no hay allá un restaurtante como el Rincón Argentino, como el Puerto Madero, como Mi Viejo o como los Cambalache, todos ellos en México. Todos los guías y las personas que consulté en Buenos Aires, por ejemplo, mencionaban como los tres mejores restaurantes a La Cabaña de las Lilas, La Vaquita y el Bice, ¡para una ciudad de más de 3 millones de habitantes! Imaginen si 10 personas en el DF nos recomiendan restaurantes, yo creo que sería muy difícil que coincidieran en uno de tres. Eso habla de la variedad en la oferta, ahora que si ya entramos al terreno del servicio diré que por lo menos es desatento en general y en ocasiones poco profesional. Los platillos eso sí están a la vanguardia en presentación pero se extraña el arropo de las guarniciones que se han desarrollado por acá para potenciar dichos platillos y que allá ni imaginan. Para mí si el tema gastronómico no es excelente no se puede ser capital del mundo y aplico una vieja fórmula que utilizaba cuando viajaba de estudiante a la provincia mexicana: si en un lugar no puedo satisfacer mi apetito de unos Hot Cakes (por dar un ejemplo clásico) a las 2 de la mañana, no me encuentro en una ciudad o capital, me encuentro en un pueblote, por más bonito y primoroso que sea.


El Palacio de Gobierno, la famosa Casa Rosada

Así que derrumbaré dos grandes mitos para los visitantes mexicanos que vayan a Buenos Aires: No esperen las más deliciosas y gratas comidas ni vayan pensando en surtirse para todo el año de prendas y calzado de cuero, se consiguen mejores y más baratos en León, Guanajuato. Pero no se alarmen, Buenos Aires tiene más que eso: una admirable oferta de teatros grandes con imponentes producciones, sobretodo musicales; una inmensa red de librerías donde se encuentran títulos insospechados e imperdibles que me hicieron comprar más de veinte; una gama de cines, sin ser los grandes complejos de salas de acá pero con una valiosa exhibición marcada por producciones de la región; una gran actividad de filmación en locaciones naturales; así como una apuesta por las herramientas informáticas de vanguardia para diseñar y soportar aplicaciones basadas en las soluciones de empresas como Microsof, Sunn, Oracle, etc. Sin mencionar sus ricos vinos y sus fabulosas cervezas, pues aunque acá se consigue con relativa facilidad la Quilmes Cristal (sobre todo en el circuito gastronómico de la Condesa), allá debí degustar la Quilmes Red, la Quilmes Bock y la Quilmes Stout ampliamente recomendables. Bueno y capítulo aparte es su yerba mate, la cual también ya se consigue con relativa facilidad en México pero no en la variedad de calidad y marcas que se me presentaron (compré una Cruz de Malta Premium), además de las materas pues están las tradicionales de calabaza, como las jícara oaxaqueñas, las de madera y hasta las desechables tipo sopa maruchan o el termo que no requiere cebarse que le traje a mi amigo Rulo. Mi elección, por si se preguntan, fue una matera de madera con incrustaciones de plata y una bombilla destornillable para su limpieza.

La altísima Catedral neogótica de La Plata

Lo que también es un agasajo es el recorrer las calles y barrios de Buenos Aires, es una ciudad muy caminable, para ir a San Telmo a la fería, de ahí a la Plaza de Mayo, a Retiro, a Recoleta y de ahí hasta los Palermos (aunque tengan los pretensiosos apellidos de Soho y Hollywood). El barrio de la Boca es otro punto particular por pintoresco pero ahí si te advierten de no ir caminando, aunque mi amigo Jesús Ruiz si lo hizo el año pasado, no sin regaño de un taxista que lo regresó al hotel. Por cierto que no le traje los alfajores que me encargó pues cuando revisé sus ingredientes me llevé la sorpresa de que contenían 20% de grasas trans, chequé tres marcas más y lo mismo, así que decidí que no podía llevarle algo así. El único alfajor que vi que decía 0% de grasas trans fue el que nos dieron en el vuelo de regreso en Mexicana, seguro porque los requerimientos de calidad de la aerolínea así lo exigieron pero parece que allá aún no se preocupan de esas cuestiones, pues también en leche envasada sólo se encontaban de tipo entera y semidescremada, sin todas las variedades que contamos en paises con más exigencia de consumo, lo mismo pasa en los yougurths y en las golosinas. Hablando de supermercados, los que predominan son los Carrefour y sólo ví un Wal Mart, aunque no con las dimensiones de los que estamos acostumbrados sino más pequeños, y buscando productos de empresas mexicanas me dió gusto encontrar una línea extensa de productos La Costeña, aparte de los infaltables de Bimbo y Cerveza Corona.


Palacio del Congreso en Montevideo, Uruguay

En resumen, si tienen oportunidad no dejen de visitar ambos países, de Uruguay ya me había referido en el post anterior y de Argentina puedo decir que es un grandioso país que nos ofrece su fortaleza en varios rubros y la franqueza fértil de sus paisajes. La gran diferencia que veo es que los primeros saben lo que tienen y sobre ello ejecutan, en cambio los argentinos, tal vez igual que los mexicanos, no sabemos a ciencia cierta lo poderosas que son nuestras naciones y no planeamos bien porque no existe un diagnóstico acertado de las fortalezas y debilidades.

Saludos y esperemos, una vez de vuelta, encarar con energías renovadas el nuevo año 2010!


21 dic 2009

Piriápolis y su Castillo de Piria


Quise comenzar con ese título porque representa la actualidad de esa relación de pertenencia pero que antes era a la inversa, la naciente ciudad era propiedad de su fundador que regía desde su propio castillo. Ciudad y castillo, ambas llevan el nombre de dicho visionario, Francisco Piria, que vislumbró una ciudad balneario de primera para atraer a los millonarios argentinos de principios del siglo XX. Por ello trazó la ciudad con nombres de calles argentinos, a la avenida principal que bordea la costa le llamó La Rambla de los Argentinos y al hotel más fastuoso que contruyó lo nombró Hotel Argentino, cuya inauguración marcó todo un suceso en 1930, tres años antes de su muerte. Hacía traer a los turistas por Barco y en un Tren que el mismo financió y que corría en el carril central de la misma rambla, el cual hoy se puede ver deteriorado por los años y el uso en un museo. El alquimista y masón uruguayo emigró desde muy chico a Europa donde aprendió tales artes y conocimientos, regresando años después a su natal Montevideo, cuya antigua residencia es hoy el Palacio de Justicia, para después hallarse con el cerro de San Antonio y quedar maravillado con la vista y energía que detectó en esa zona para fundar su ciudad. El primer Hotel que construyó fue el Hotel Piriápolis de 1904, que funciona actualmente como colonia de vacaciones para estudiantes, y después el Hotel Colón de 1910, donde me alojé.



El lujoso Hotel Argentino

Aparte de la hotelería y todo lo que conlleva; pues cada hotel se encuentra equipado con restaurante y además el hotel Argentino con Casino, salones de banquetes, jardines y piscinas con mucho lujo; Piria colocó sendas esculturas en los sitios energéticos que delimitaban la ciudad: una reproducción de la venus, la stella maris, una cruz monumental en el cerro Pan de Azúcar y un toro de bronce en el cerro del mismo nombre (hay otra llamada virgen del mar en el cerro de San Antonio pero esa no la puso Piria). Sin embargo lo que más me impactó, aparte del castillo, fue la Catedral que construyó para la supuesta boda de su hija y que la iglesia católica rehusó tomarla por su arquitectura y motivos claramente masónicos, quedando inconclusa y muy deteriorada en la actualidad pero que la harían un envidiable set natural para filmar películas, de hecho toda la ciudad se presta bien para ello.




El Hotel Colón, como sacado de un cuento

El Castillo si queda algo lejos del trazo de la ciudad y antes hay que pasar por las colonias que Piria dispuso para sus obreros, quienes edificaban las obras, y de los propios trabajadores del castillo y los viñedos y olivos aledaños, emulando las mismas combinaciones de los feudos medievales europeos. No distaba mucho de las haciendas porfirianas de ese tiempo en México pues también contaba con una tienda de raya donde los trabajadores compraban todos sus alimentos, ropa y enseres reciclando sus honorarios. El portal de entrada al predio del castillo sigue siendo el original de 1897 aunque el camino y los jardines si se encuentra algo descuidados, al llegar al castillo propiamente ya se lleva uno la mejor impresión pues no espera uno que en Sudamérica pudieran encontrarse castillos y no porque en Montevideo o Buenos Aires no haya construcciones mas bellas o suntuosas que ésta, no es por ello, sino porque se trata de una reproducción de un castillo a la usanza medieval debido a las creencias de su autor. Tampoco voy a decir que está al nivel de los castillos francéses, alemanes o checos, incluso es inferior en dimensiones y belleza a nuestro Castillo imperial de Chapultepec en México (del siglo XIX), ese no es el caso, el tema es su trazo y motivos alquímicos, sus perros guardianes, los leones alados, el piso de tablero de ajedrez, la herrería rómbica, la flor de lis, etc.




Un detalle del Castillo de Piria

En resumen, la visita a Piriápolis es muy recomendable pues se encuentra como a 2 horas del bullicio de Montevideo y puede ser punto intermedio para de allí partir a visitar Punta Ballenas y Punta del Este, ambas sobre la carretera interbalnearia, tomado en cuenta que la segunda está a tan solo 40 minutos y un Omnibus nos deja de terminal a terminal en ambos centros de ciudad. Otra opción claro, es rentar un auto e ir y venir, de cualquier forma será más barato que alojárse en Punta del Este pues la comida ahí también es exageradamente cara de acuerdo a la relación servicio-precio que estamos acostumbrados por ejemplo en Cancún. Miren que una Pepsi de lata (porque comencé una nueva abstención-boicot a la Coca) al equivalente de $70 pesos mexicanos es algo que escandaliza, ¡que si no!


La playa de Piriápolis y la rambla desde el Hotel Colón

Por otro lado, en cuanto a las playas las de los 3 lugares, y otras más que pasamos, son muy similares: arena blanca (casi como la de Cancún pero no tan fina), playas cortas por el trazo de los caminos, agua no salada porque son playas de rio, de diversas tonalidades de color marrón (como sutílmente dijo un uruguayo) y de temperatura no muy cálida aunque afuera el sol queme sabroso. Por la vista, y lo notarán en la foto anterior, se me figuró la playa de La Paz en Baja California Sur en México (¿será que tengo ganas de regresar por allá?). Saludos y espero, si la estabilidad de la conexión de internet lo permite, reseñar muy pronto los pasajes de Montevideo y Buenos Aires..

28 oct 2009

El Chamán


En la pasada Feria del Libro de la Ciudad de México en el Zócalo, entre muchos libros que se presentaron como novedades, uno de ellos me hizo acudir al pabellón de editoriales independientes para comprarlo: El Chamán, la primera novela del maestro Arturo Arredondo, tal como fue anunciado por la gente de la editorial Fridaura.

Incumpliendo mi costumbre y mi propia regla no lo aboné a la lista de pendientes por leer sino que comencé su lectura inmediatamente y en ello tuvo mucho que ver que Arturo fue mi maestro en aquellos cursos de Creación Literaria en la Casa de la Primera imprenta de América de la UAM, ubicada a un costado del mismo Zócalo; y que tenía un gusto enorme de volver a saber de él, a través de su último libro. Hace unos meses había quedado de visitarlo en su casa junto con Cecilia Escorza pero tuve que cancelar por el curso de Cine en el CCU de Tlatelolco que estaba tomando en esos días. Aún no he podido reunirme con él para charlar largamente como en otros tiempos; donde nos dábamos espacio para acudir al Café La Blanca, al Café Tacuba, a la Cantina La Ópera o a la increíble y fantasmagórica Cantina El Nivel, con su rancia botana de cacahuates españoles y las tortas de queso de puerco; acompañados en dichas tertulias por los demás integrantes del curso. En esos convites de cada sábado dónde se sucedían las horas como las copas, Arturo se mantenía estoico sin tomar alcohol mientras sus alumnitos le entrabamos con gusto a los tequilas, las cervezas y hasta los oportos para los más exquisitos. Fueron casi 2 años así, que destinaba mis sábados primero al diplomado de Cine por la mañana y luego al curso con Arturo en las tardes, después acabó el primero y sólo acudía al de la tarde que se prolongaba en los lugares antes mencionados.



Retomando el libro (El Chamán, Arturo Arredondo, Ed. Fridaura, México 2009), es una novela corta narrada a 2 voces, tal como le gusta a Arturo y como nos hacía realizar ejercicios sobre ello. El personaje principal es un aprendiz de la vida por la vía dura, que al final se ve convertido en un ser poseedor de una sabiduría milenaria: un Chamán. Escrita con bellas estampas de la selva chiapaneca y la costa oaxaqueña, la historia transcurre con epsodios vertiginosos y crudos que confrontan aquellas mismas estampas y nos revelan que no toda la vida es bella, para quienes todavía no se enteran y viven engañados. Puede decirse que de final felíz es la obtención de la plenitud y conciencia de la sabiduría, no como una posesión permanente sino que asida momentáneamente y por instantes perdurables en tanto el gozo de los mismos lo permita. Esto es, la vigencia de dicho saber se pierde cuando ya no sirve para producir placer (y no un un sentido materialista de lo utilitario), y como placer entiéndase aquello que nos motiva las acciones y pensamientos, antes, durante y en el recuerdo posterior incluso. Una lectura ampliamente recomendada para sumergirse en el trópico chiapaneco a través de un autor oriundo de esos lares mágicos que nos salpica de conocimientos herbolarios y hasta farmacológicos como botánicos y psicológicos, pero que puede espantar buenas conciencias en los temas fogosos de amor y deseos carnales, no siempre en el sentido que el lector promedio espera.
Saludos chamánicos desde la selva de asfalto a 2200 m del nivel del mar!

28 sept 2009

Generación Atari

De regreso de un nuevo fin de semana en Tuxpan, que viene siendo frecuente tal como en épocas pasadas, aún sigo con los pensamientos que me provocó mi última lectura que hice en el camino: Temporada de caza para el león negro del buen amigo, zacatecano de nacimiento y oaxaqueño por adopción, Tryno Maldonado. Siendo ése uno de los objetivos de la literatura: provocar. Me provocó imágenes, me provocó escribir sobre ello, más antes que nada, me evoca a pensar en términos de la generación propuesta de pasada en el libro: la Generación Atari y lo hace porque, aunque pudiera resistirme, soy parte de ella por el periodo que comprende y por la acción misma de haber quedado pasmado horas enteras frente al televisor jugando con la consola Atari 2600. Ya sabía yo que Tryno era aficionado a los juegos de Atari, que de hecho el nombre de su blog así lo manifiesta (http://atari2600.blogspot.com/) y lo refuerza la imagen de un joystick como logotipo; habíamos platicado incluso alguna vez sobre la supuesta generación y aunque lo había considerado un punto en común (así como el Rock, la ideología de izquierda, la literatura, la tecnología, entre otros), no lo había pensado a fondo como hasta ahora, cuando ni siquiera es una vertiente principal en su libro.
A fines de los 70 y en los 80 en México sólo se podían conseguir dichas consolas por fayuca o trayéndola directamente de USA, esto último sucedió en una navidad que mi papá nos regaló el Atari, sin haberlo pedido pues ni lo conocíamos y nadie que conociéramos lo tenía, realmente fuimos muy pioneros en eso. En pocos días mi hermano y yo dominamos el juego que traía la consola: Combat, un juego para uno o dos jugadores de tanques de guerra en un laberinto; así que el encargo continuo para mi papá fue que siguiera trayendo más cartuchos. En ese tiempo, mi amigo y vecino Carlos Bretón (al cual le envió un gran saludo) consiguió su propia consola por encargo a su tío de San Diego después de haberse fascinado con la nuestra. Así, ya fue diferente, pues teníamos alguien con quién compartir juegos y medir destrezas, pues todos los amigos que acudían a jugar a nuestras casas no podían adquirir la misma habilidad que nosotros por las pocas horas que jugaban. Más tarde en la secundaria promovía las pintas para jugar o ver las porno en mi casa o la de Carlos pues también en eso fuimos precoces y ya teníamos películas en VHS. O más socialmente bien visto, después de clases, se organizaban retas tremendas en la sala de mi casa, dónde llegaron a estar hasta 15 amigos y amigas esperando su turno y dónde también contaba mi prima Rubí que a sus 5 años era difícil de derrotar sobretodo en el Barón Rojo. Además de éste, llegamos a tener como 30 juegos pero mis favoritos fueron el Galaxian (que lo compré años después directamente en Los Angeles por 39 USD en vez de unos tenis), Pac-man, Space Invaders, Asteroids, Joust, Tarzan, Dig-Dug, Polaris, Q-bert, etc. Ah!, esos años 80 tan frescos.


Eso, como dije, fue algo que se desprendió inherente de la misma lectura, nada que ver con la historia central de la novela, tan contundente como sorprendente, pero que aún así hizo que me viera inmerso en otras líneas mentales antes que lo pudiera evitar, y más, una vez que la hube concluido. Me quedé largo rato absorto en esas evocaciones y el segundo libro que llevaba de mi larga lista de pendientes, quedó relegado a la banca e incluso volvió al DF sin abrirse siquiera. Temporada de caza para el león negro (Anagrama, México, 2009) había sido, desde enero de éste año, un libro esperado por mí, al cual busqué cuando andaba en Europa pero aún no salía, que lo vine a comprar en el Péndulo de Santa Fé meses después y que había tenido que hacer fila rigurosa detrás de otros libros. En esta ocasión lo escogí para leerlo de camino de ida, una vez que no manejé y que decidí irme cómodamente en un ADO. Debo anotar aquí, antes de proseguir, que la inclusión de Tryno Maldonado en el ámbito literario nacional, muy merecida por cierto, se consolida cada vez más por su propuesta directa y la voz que ya se distingue por sus rasgos obsesivos. De Viena Roja (Ed. Joaquín Mortiz, México, 2005), su primer novela, a ésta, noto más soltura, más confianza y mejor manejo de los tiempos y ritmos. Conservando y puliendo el estilo anglosajón, que tanto le inspira, de frases cortas y precisas, sin caer en la verborrea común del hispanoparlante pero ya sin recurrir tanto a ciertas exclamaciones y puntuaciones. El personaje principal Golo, es una suerte de pícaro del siglo 21, irreverente e impredecible como protegible y victimable sin razón medida. Hay mucho más por comentar, sin embargo, no quisiera abundar, sólo recomendar su lectura ampliamente, y ya otros detalles prefiero charlarlos personalmente con Tryno, como una sincera cuan respetuosa opinión de un lector más. El conocer a quién lees forzosamente te lleva a cuestionar la objetividad de los juicios, me pasa mucho con Andrés de Luna, y más cuando conoces antecedentes o pormenores de la obra. Más precisamente la obra debe hablar por sí sola, defenderse y liberarse, y si te arranca expresiones pródigas de subjetividad pues que más que lanzarse a disfrutarlas, ya que la literatura también es disfrute, es darse momentos gozosos no sólo con lo escrito sino también con lo insinuado y lo velado. En eso quería terminar, ratificando el placer que me causó dicha lectura y que sobrepasó las expectativas creadas.


Saludos, volviendo a la Ciudad de los Palacios.

22 sept 2009

Monumento a la corrupción


Así de sorprendente como suena el título es la acción que tomará un grupo de ciudadanos del estado mexicano de Nuevo León: construir un monumento o estatua a la corrupción, personificada en la imagen reciente cual perversa de su saliente gobernador Natividad González Parás. Dicha expresión, así como la corrupción misma, ha sido cotidiana en la vida de los mexicanos en las últimas décadas pero aplicada precisamente a las obras majestuosas del gobernante en turno donde se sospechaba o se sabía que había corrupción. Y el modo era lo de menos, el imaginario delictivo del gobernante da para todo: se inflan los precios, se condicionan comisiones a proveedores, se crean empresas fantasma, se inauguran y pagan obras inexistentes, se duplican conceptos de cobro, etc. El caso más grotesco que recuerdo ahora mismo es la Biblioteca "Nacional" José Vasconcelos del igualmente grotesco ex-presidente Vicente Fox (a quien no estaría mal enjuiciar también), que recibió ese mismo título de monumento a la corrupción o al menos el zoofílico nombre de Elefante blanco (que curiosamente remite al mural de Diego Rivera donde plasma al propio Vasconcelos montando un elefante blanco, como reproche al dinero gastado en sus obsesiones).
En todo caso, este hecho es inédito y hace historia por haber hecho un juicio público contra el gobernador de marras, una condena unánime y finalmente, cómo jaculatoria al mismo desdén del personaje juzgado, un monumento a su inolvidable cadena de actos de corrupción.
El suceso ha sido minimizado y ridiculizado por muchos medios, dejo los enlaces a los videos http://www.youtube.com/watch?v=qD-nLxA0Nwc para que puedan juzgar libremente el proceso desde el juicio hasta las últimas pretensiones de una Mega marcha y el monumento referido, dónde el abogado Jorge Reza Holguín narra los propios hechos.

Saludos y esperemos que a nivel nacional se haga pronto un juicio político, ciudadano o no, a FECAL para que dimita antes de otros 3 años de pesadilla!

18 sept 2009

De Praga 68 y Memorial del 68 hasta los últimos días


En esta ocasión pasaron un mes y días para volver a postear en este espacio, días que pasaron rápidamente con muchas actividades, las noches cortas e insuficientes y los fines de semana cubiertos de eventos y reuniones. No me quejo, todo ello ilustra y deja enseñanza, sobretodo el reencuentro de amistades y lazos familiares que en esos días disfruté. Empecemos lo más cronológicamente que pueda mi memoria ordenar los sucesos, con los primeros días de agosto que empecé a ir al Centro Cultural Universitario (CCU) de Tlatelolco al curso de Cine de Dov Siemens y que además de obtener el diploma de Independant Film Maker and Line Producer, cual estrellita de kinder en mi frente, me dejó importantes enseñanzas con ejemplos concretos y una visión más clara sobre la industria del cine como negocio. Ahí mismo pude visitar la impresionante exposición Memorial del 68 sobre el movimiento y la matanza de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, que en ese mismo recinto se exhibe de forma permanente, y que recomiendo ampliamente, con DVD incluido, para visitar y darse una idea más clara sobre ese conflicto y represión que marcó a varias generaciones transformando al pais. Antes en ese lugar también, alcancé a ver en el último día en México, la exposición fotográfica Praga 68 de Joseph Koudelka sobre la invasión de tropas del pacto de Varsovia (Polonia, Bulgaria, URSS y Hungría) a Checoslovaquía, que basada en el libro homónimo, publicado el año pasado, está de gira por varios paises.

La famosa foto de Joseph Koudelka. El tanque Soviético por las calles de Praga

Pasados unos días, tuve la invitación a comer en la famosa Cantrina (http://www.lacantrina.com/) de Toluca por su mismísimo dueño Mariano García y, acompañado de Pedro Bermúdez, degusté una excelente parrillada de carnes, con previo y riguroso caldito de camarón (todo un clásico y especialidad de la casa), y donde conocimos al prestigiado DJ Pepe Vargas, el vampiro mayor, con quién disfrutamos una excelente plática siempre con la atenta hospitalidad y participación activa y precisa de Mariano.

Después de todo lo anterior tuve la oportunidad de reunirme para cenar con mi gran amigo Eduardo Zuñiga que tenía un rato largo de no verlo, para lo cual me acompaño otro amigo, Mario Rivera, y fuimos a verlo al Camino Real Polanco, donde se hospedaba, y por comodidad para ya no movernos cenamos ahi mismo en el restaurante Bice (pronúnciese Biche) que además tiene la gran ventaja de operar las 24 horas. Una cena larga como amena, recordando andanzas fiesteras, viajeras y políticas de tiempos de estudiantes, que acompañamos con un carpaccio de salmón como entrada, pizza de alcaparras con anchoas y un vino tinto Carmenere Los Boldos, obvia y rigurosamente Chileno, para completar una gran velada. Igualmente en estos días pude departir con otro buen amigo como Pedro Beltrán, quién procedente de la preciosa Zacatecas hizo una escala en la Ciudad de México para después lanzarse a Cuba en aventura caribeña. Aquí también se reencontró con su amigo Eloy que venía de Detroit por unos días al DF y los tres comimos en el Frutos Prohibidos, pues andaban en la onda light de dietas y todo ello, para luego tomar unos drinks con carnes frías en el imperdible bar Pata Negra de la Condesa. Yo seguí la tradición checa de tomar Absinth y Pedro me acompañó mientras Eloy seguía fiel a la XX ámbar. Después vinieron los Torres 10, los Oportos y los Zubrovkas en las rocas para atemperar la tormenta acaecida fuera y para amenizar la excelente plática llena de anécdotas, planes empresariales, cuestiones filosóficas y tecnológicas muy interesantes que se vertieron en agradables horas. Días después pudimos coincidir en el DF, mi gran amiga Zulma Córdova y un servidor, para poder conocer su departamento nuevo por allá del rumbo de San Antonio, mientras en una charla pródiga en imágenes inteligentes y críticas como crípticas me narraba sus últimos viajes a Haití, Panamá, Durango, Aguascalientes y demás, así como los últimos cursos y experiencias que ha tomado y tenido, respectivamente. Una tarde excepcional, lástima que yo tenía que ir a Cuernavaca al Club de Golf Paraíso Country y ella a la inauguración de un restaurante Alemán, por lo que no pudimos prolongar la reunión.

Después de eso, he tenido en la última semana la visita de mi sobrino Luis en mi casa, quién vino desde Mérida a participar en el campeonato nacional de Hockey y que ha motivado reuniones y pláticas con familiares que ya no frecuento tanto como en algún tiempo pasado. De gran recocijo también esos encuentros y reforzamiento de los vínculos familiares.

Espero ahora ya no permitirme tantas ausencias por aquí. Saludos!

29 jul 2009

Cuando comer es un placer irrenunciable

Me han preguntado por qué dejo ciertas pausas de varios días en la publicación en este Blog. Seguido encuentro excusas buenas que al paso surgen para solventar dichos comentarios. Tengo las comunes pero no menos efectivas como el exceso de trabajo, la atención concentrada en algún evento, la internación en un paraje incivilizado, la depresión recurrente, la flojera itinerante y todos los etcéteras que se vayan agregando dentro de la canasta de posibilidades. Hay una, por cierto, que nunca he usado, porque hasta el momento no me ha ocurrido y es el bloqueo ante la hoja en blanco, aunque sea electrónica ya. Toco madera, porque no quisiera experimentarlo, y en realidad mi rollo transcurre con un flujo constante, a veces caótico y otras tantas más coherente, utilizando los recursos que he llevado a cuestas en la aventura vital.

Razones hay suficientes como para deprimirse en el mundo actual pero siempre me ha gustado mirar al lado optimista y propositivo, aunque un país como México; gobernado por los peores, que te toma al asalto, revuelca tus ideas y hace naufragar aquellas nobles intenciones; parece empeñarse en lo contrario. Aún así, mayormente logro alcanzar esos instantes de optimismo necesarios para auto motivarme. Dichos instantes que bien pueden llevarnos a episodios felices cuando se van sumando como placeres, pueden ser de distintos tipos. Uno de ellos, para mí, es la comida (otros como ya sabrán, son la bebida, los viajes, la música, la literatura, la política, las artes escénicas, etc.). Y todo lo anterior viene en relación a una plática con mi amigo Raúl Cárcamo, mientras comíamos acompañados de Pedro Bermúdez, en el Restaurante Asadero 530 de Coyoacán (Miguel Ángel de Quevedo # 530). Ambos coincidimos en que la comida es uno de esos placeres inobjetables de la vida y que cuando se reunen las condiciones para entrarle a una buena comilona, pues no puede desperdiciarse. Exactamente eso fue lo que hicimos y degustamos una buena parrillada de exquisita combinación de carnes (sin ostentación alguna de adjetivos de procedencia innecesarios como argentina, uruguaya, brasileña o wherever) con un maridaje improvisado de un Tinto Chileno (aquí si importa el origen pero sobretodo la cepa) Punta del cielo (homónimo de la marca mexicana de café), que reune la fuerza de la Cabernet Sauvignon con la inusitada Carmenere haciendo un buen vino que nos supo a eso, a paraíso. Así que recomendamos dicha experiencia gastronómica por el sur de la ciudad, que resulta mucho mejor que otras ofertas de cadenas restauranteras, o de suntuosos propietarios de farándula.

Salud y buen provecho mientras aguardamos, ésta semana, que ya haga su apertura El Convento, en la Plaza de la Conchita también en Coyoacán, para enriquecer las opciones de la Alta Cocina Mexicana de vanguardia.
 
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